13 dic. 2011

La NO siesta

A veces dormir la siesta en mi casa, en la casa de mis padres mejor dicho, es una misión imposible..
En esta hermosa ciudad que se acostumbra a dormir la siesta no siempre es algo que se pueda realizar con facilidad, más que nada aquellos días en los que NECESITO dormir...
Hoy por ejemplo me acuesto por una hora: mi papá le grita a mi mamá que lo ayude con una persiana, a mi mamá le suena el celular y habla a los gritos (obvio), suena el teléfono fijo para vender algo...Me levanto, enojada (obvio)...doy unas vueltas por la casa y voy por el segundo intento, peroooooo mi papá que había salido y que no pensó que yo trataría de dormir de nuevo...tocá timbre y grita desde la puerta de entrada MATEEEEE...y ahí me rindo por hoy...

25 nov. 2011

11 meses de mi vuelta a casa

Hace unos días cumplí los 11 meses de mi vuelta a mi ciudad natal, y decidí volver a mi blog ahora que estoy LLENA de nuevas cosas para contar... Para empezar con las cosas buenas de haber vuelto voy a agradecer que no lavo ropa, no plancho, no cocino, no limpio, uso el auto, no lavo los platos (casi nunca)...No pago ni luz, ni gas, ni teléfono, ni internet, ni alquiler OBVIO ...
Pero a la noche tengo que hacer todo en puntas de pie, no puedo escuchar música al palo, y lo peor de todo es que tengo que hablar a la mañana (ese es un tema que ya retomaré).
Tomo mate en familia, eso es bueno a veces y malo otras: cuando quiero estar sola. Tengo que avisar antes de bañarme para que no prendan la canilla del baño, pero por lo menos tengo a quien gritarle si me olvidé de llevar toalla o se acabó la crema enjuague...
Y antes de despedirme de mi primer post de la vuelta al blog...algo fundamental e invaluable de vivir con mis padres: tengo quién mate las arañasssssssss...
Hasta la próxima
Luján

15 dic. 2008

¡¡¡Vacaciones!!!... ¿y mis plantas?

En esta época del año uno planea sus vacaciones, y si vivís solo ¿qué hacer con las plantas y los animales?, es un problema recurrente. Voy a hablar sólo de lo que tengo conocimiento de causa: las plantas.
Durante mi vida de hija en Viedma eso no significaba un problema para mí, porque mis papás se ocupaban de buscar a alguien que alimente a los perros y riegue las plantas en nuestra ausencia.
Llegó el día que mi prima mayor me regaló mi primera planta: era muy especial, porque era sólo mía. Pero las vacaciones llegaron y, como todo estudiante del interior, salí corriendo para mis pagos… ¿qué hacer con mi plantita?, decidí llevarla a lo de mi tía. Al terminar el verano, volví a Buenos Aires y la fui a buscar pero…no estaba más entre nosotros.
Para mi siguiente cumpleaños mi prima repitió su regalo, seguramente por sentirse responsable de la desaparición de la anterior. La cuide todo el año, hasta le puse nombre (pero ya me lo olvidé), pero llegó de nuevo mi momento de vacaciones y una vez más no sobrevivió a mi ausencia. Pasaron muchos años hasta que el año pasado tenía a mis plantas vivas y felices, ¿la solución? me quedé a trabajar acá todo el verano jajaja…
Y este año con el episodio de mi perciana, tengo sólo dos macetas vacías que no creo que me extrañen…
Saludos
Luji

14 nov. 2008

La ingrata tarea de ir a pagar los impuestos

A pedido de mi amiga Vicky, que comparte conmigo la grata, y a veces no tanto, experiencia de vivir solas va este post de los impuestos...

¿Cómo no disfruté más de los 17 años en los que ni conocía la existencia de las colas para pagar cosas? Con decirles que ni siquiera me acuerdo de haber acompañado a mi papá al banco a pagar algo. Mi única relación con las facturas era meterlas en el cajón de la mesa que hay a la entrada de casa, o como mucho llevarlas a la mesa ratona del living. Cuando me fui a vivir con mis hermanos no sufrí tanto, porque al ser tres nos dividíamos lo que había que pagar. Mi responsabilidad eran las expensas y no recuerdo que más, eran tan poco que hasta lo disfrutaba porque implicaba tener una responsabilidad. Y claro está que al no trabajar los horarios de 10 a 15 del banco, o el del pago fácil que es hasta las 18, no significaba nada para mí. Ya viviendo sola el pago de impuestos empezó a ser una actividad que detestaba mucho, pero mucho, porque eran muchas facturas a pagar por toda la ciudad: las expensas en un lugar (Banco Superville, que sabrán no hay por toda la ciudad), el alquiler en SAN TELMO (mientras cursé me quedaba de paso de la facultad, pero ahora estoy como a 30 cuadras desde mi casa y a 50 desde mi trabajo), y lo demás bueno por suerte en pago fácil. Desde que empecé a trabajar se tornó una complicación el pago de servicios y con la coordinación de los horarios, tuve que optar por pagar todo por débito: ¡que suerte que el cajero no tiene horario!
Aprovecho para agradecer a mi hermano, a Micaela, y a mi prima Lele, por las veces que me dieron una mano y me pagaron algo.

Lujis

3 nov. 2008

El placer de no atender teléfono, celular o portero

Hay va una de las dichas de vivir sola…

A pesar de ser muy pero muy charlatana, y la mayoría de las veces mi hobbie sea más hablar por teléfono que escuchar música, no siempre tengo ganas de hacerlo. Creo que lo que me sucede es que tengo egoísmo comunicacional (definición que acabo de inventar): me gusta hablar cuando yo siento la necesidad o las ganas de hacerlo, pero no siempre me sucede en el mismo momento que al resto. A veces pienso que lo que me pasa es que me sobresalta el sonido de los teléfonos sonando. Por eso para mí es una bendición que los celular puedan estar en silencio o vibrador y que el inalámbrico tenga la hermosa teclita OFF, así esos sonidos no perturban mi tranquilidad. Por supuesto que el portero no es una excepción, creo que me molesta también por su sonido, pero mi tranquilidad recae en tener camarita y siempre saber quién vino. De todas maneras admito que muchas veces si estoy en plena siesta, y no espero a nadie, no sólo no atiendo sino que tampoco miro la camarita.
El problema es que cuando uno convive con alguien sea pareja, amigos, hermanos o padres: el “lujo de no atender”, no es posible. Podés arriesgarte a hacerlo, pero tenés que saber que obviar una llamada importante para otro tiene consecuencias. Probablemente recaigan sobre vos reclamos en forma de catarata.

Hasta la próxima

Luji

28 oct. 2008

Cosas perdidas

El celular, el cargador, la pincita de depilar, la lima, la hojita con la lista de las compras para el sábado o los teléfonos que tengo que pasar a la agenda, el chuflín, los invisibles, los tiradores, las lapiceras, los cd´s, los dvd´s, los anteojos: son cosas que se pierden constantemente en la vida de las personas, o por lo menos en la mía. La primera reacción es pensar que lo habías dejado en tal lugar, o tal otro. Luego de buscar por todos los lados posibles, paso a buscar en aquellos en los que nunca dejo las cosas: como buscar en la cocina la pinza de depilar. A veces se produce un milagro y en el lugar más extraño encuentro lo que estaba buscando. Le siguen las carteras y los bolsos, inclusive aquellas que no uso hace años, aunque sepa que es imposible encontrar algo allí.
También busco en las camperas y sacos, que hasta desconozco que aún conservo, porque todos los lugares pasan a ser posibilidades. Una vez que termino de revisar todo, pero todo, me resigno y pienso que si dejo de buscar…va a aparecer solo, y eso también a veces me pasa.
Me da una especie de molestia el hecho de ser la única culpable de las pérdidas, de no saber si lo tire sin querer, si lo cambie de lugar y no me acuerdo (temiendo tener un alzheimer precoz), si lo presté y no sé a quien, ni cuando. Extraño tener a quien preguntarle y más que nada EXTRAÑO A QUIEN ECHARLE LA CULPA… pero viviendo sola es imposible que otras manos hayan sido responsables.

Luji

20 oct. 2008

Cosas rotas en mi depto!!

Tus días pasan de manera tranquila, tu rutina no tiene sobresaltos y todo parece estar bajo control: las luces, los enchufes, los electrodomésticos, el inodoro, y el calefón funcionan de maravilla… hasta que un día algo deja de hacerlo y empiezan los problemas que más me molestan de vivir sola. Si se me tapa el baño, me salta alguna instalación eléctrica, el calefón se apaga y no quiere prenderse: mi tranquila existencia SE COMPLICA. Sé que hay situaciones que un hombre resolvería más rápido que yo, en eso no soy para nada feminista. De todas maneras aprendí cosas viviendo sola: a destapar el baño y la cocina con soda cáustica, a prender el calefón cuando se rebela, etc. El problema es cuando la situación me supera como hace unos días…se me rompió la persiana (de plástico), y al no poder resolverlo por mi misma, pensé: “ahora bajo y le doy la llave al encargado, que lo va a resolver enseguida”. Pero no fue así de fácil, porque tardé un mes en poder encontrarme con el encargado y combinar que me lo venga a arreglar. La peor consecuencia fue que murieron mis plantitas por estar del otro lado del balcón y no poder regarlas, también tuve que despertarme, por un mes, con la luz del día sin importar que sea sábado o domingo. Coordinar para que te arreglen algo es una misión casi imposible cuando vivís sola. Tus tiempos son acotados, y los horarios de los plomeros o electricistas no pueden acomodarse a tus horarios, que en mi caso se reducen a ir antes de las 10 de la mañana o después de las 7 de la tarde.
Si tenés algún amigo o pariente que pueda hacerte el favor de ir a tu casa a esperar al especialista sabelo: SOS UNA PERSONA DE SUERTE.

Saludoss
LUJI